Actitud 883 By Greasy Bobber

No es normal que, hoy en día, alguien se complique la vida a la hora de construir una moto. De hecho, solemos ver muy buenas transformaciones pero son pocos los que se lían la manta a la cabeza para hacer un chopper con chasis propio y se atreven con verdaderas transformaciones en el mismísimo motor. Y,  por supuesto, el resultado es espectacular. “Lays’n’gents, Johnny Chopper!”

Texto: Patxi Mesa
Fotos: Álvaro Cabezas Atienza ySilvia Garcia

Durante los años setenta, la cultura del chopper se encontraba en su momento de eclosión: distintas escuelas desarrollaban sus conceptos desde ambas costas y se iban hibridando entre ellas para que, más tarde, genios como nuestro añorado Indian Larry elevasen ese estilo a la categoría de arte mítico. Pero no es necesario ser un constructor americano fallecido para realizar un chopper setentero hasta la médula,  realmente original y con detalles verdaderamente fieles a la idiosincrasia de la época. Ya sabes que nos primigenia.

Concepto y estética

Respecto a su aspecto no hace falta que te diga nada pero, ya que te empeñas en hacerme trabajar, allá vamos: Lo primero que atrapa la atención es ese chasis impecablemente blanco, elegante y fluido. Fiel al esquema tradicional, deja espacio para que el motor refrigere y, de paso, facilita su visión, precepto incontestable en el custom. Por cierto, ya te habrás dado cuenta de que a este motor le pasa algo. Bueno, ya tocaremos ese tema más adelante. Otro detalle muy setentero, y que nos encanta, es que puedes ver su columna vertebral entre la pipa, el depósito y el asiento. Y lo mejor de todo es que se trata de un único conjunto. También llegaremos a eso. Detalles como la ausencia de freno delantero, el tambor trasero, el arranque a patada y el mando del cambio de marchas manual, terminan de otorgar a esta moto ese sabor añejo que tanto nos gusta. El conjunto es impresionante, está impecablemente construido y, además, guarda un par de sorpresas que iremos descubriendo a medida que vayas leyendo. 

Motor Von Frankenstein

Genial locura, dinámicamente innecesaria pero, técnica y estéticamente, genial. Normalmente hablamos de un motor de origen, de cómo se ha restaurado, puesto a punto, potenciado, pintado,  grabado, o las tapas que se han cambiado… Nada de eso. Digamos que, en origen, este era un motor de Sportster 883 pero simplemente instalarlo en el chasis parecía poca cosa. De entrada, su mecánica interior ha recibido un buen tratamiento con levas Andrews y pistones Wiseco, todo de primera calidad. El carburador es un S&S, con filtro de la casa y escapes, también fabricados por Greasy Bobber, que parecen pretender dejar sordo al mismísimo creador o, al menos, llamar su atención para que vea lo que hacen los niños. Las tapas de balancines son tipo Panhead y cumplen con una doble función pues, además de quedar muy bien, despistan y complican la identificación del motor al primer vistazo. Hasta aquí todo más o menos normal pero, a partir de este punto, la cosa se complica. Alguien tuvo una epifanía, tal vez asociada al consumo de alguna divertida sustancia, y decidió hacerlo más interesante. El compacto motor XL ha sido brutalmente mutilado y cortado para eliminar el conjunto de embrague, transmisión primaria y cambio de marchas originales, con el fin de sustituirlos por una caja de cambios de Shovelhead con el sistema de arranque a patada incluido. La correa de la transmisión primaria, que es la que conecta motor y embrague, es de una Dyna Super Glide que transmite el giro del motor a un embrague multidisco en seco firmado por el especialista Barnett. El cambio es a la mano y el montaje es de embrague suicida, sistema que más adelante repasaremos. En cuanto al sistema eléctrico, un anticuado plato magnético se encarga de alimentar las bobinas del sistema de encendido. Un pulido a espejo de las tapas de motor… ¡Y ya está listo para correr! Bueno, dicho así parece fácil pero, detrás de este invento, hay muchas horas de trabajo para conseguir que todo encaje, y complejos trabajos como cerrar el cárter, ajustar el alineamiento, offset, de los diferentes elementos de transmisión, reubicar elementos como el filtro de aceite… etc. Como puedes ver, el resultado es un motor que puede sonarte, como un Big Twin en el que algo no cuadra. Pero vas a tardar unos momentos en identificarlo y, para entonces, ya te habrás enamorado. Demasiado tarde y… lo sentimos pero ya tiene dueño. 

Chasis ¿monocasco?

Como ya hemos visto anteriormente, este chasis se ha ideado y construido en las instalaciones de Greasy Bobber, siguiendo los estándares de la época, con una pipa no muy alta, limpias bajantes que abrazan el motor y una línea perfectamente recta desde el depósito hasta el eje trasero. Podríamos hablar de su pureza de líneas, de lo bien terminado que está sin un solo elemento que desentone, ni un solo soporte innecesario, o del cuidado puesto en las geometrías para rodar seguro, con un ángulo de dirección de 32 grados pero, además de todo eso, lo divertido de este bastidor es que, como muchos en los años setenta, lleva el depósito de combustible y el guardabarros trasero, el único por otro lado, soldados directamente al chasis, convirtiéndolo en algo así como un conjunto monocasco. De esta manera, no vas a ver tornillos, soportes ni orejitas. Sólo un único conjunto perfectamente conformado y funcional, sin fisuras. Eso sí, escoge muy bien el depósito porque después no hay vuelta atrás. Bueno, la hay, pero puede costar un ojo y la retina del otro. En lo referente a la parte ciclo, la horquilla delantera proviene de una venerable Suzuki Savage 650 y ha sido convenientemente recortada y torneada para eliminar todo rastro de soportes para guardabarros y pinza de freno. De esta manera, deja la rueda delantera despejada hasta decir basta, con unas botellas limpias y pulidas hasta brillar como un espejo. Como puedes ver, carece de freno y monta llanta de 21” proveniente de una Montesa Cota, con una goma Firestone 3.5 x 21 que vaya usted a saber de dónde ha salido. La rueda trasera, de 18 pulgadas, está montada a piezas, con un buje de Shovelhead y aro de W&W Cycles elegantemente radiado. El freno es un tambor de mando hidráulico montado en el lado de la cadena para dejar el derecho perfectamente despejado, y el neumático es también Firestone de medidas y aspecto correspondientes a la época recreada: 4.00” x 18”. 

Poco accesorio, curioso manejo

Poco accesorio… ¿Y qué más quieres que lleve? ¿Intermitentes, asiento calefactable, toma de 12V, equipo de audio con GPS, cenicero…? Es un Chopper, maldita sea. Y que me aspen si no es de los buenos. El manillar es un conejito de Greasy Bobber directo a la tija, y no vas a ver un solo mando o cable ya que monta un mecanismo de acelerador interno y el resto de controles, como el freno y el embrague, se manejan con los pies pero de una forma bastante curiosa que luego veremos. Las tijas, por cierto, son las estrechísimas Extra Narrow de Greasy Bobber. Los faros delanteros,  colocados en diagonal, provienen de un Volkswagen Beetle y originalmente eran los pilotos de marcha atrás.  El depósito es de Greasy Bobber y se ha soldado integralmente al chasis, del mismo modo que el guardabarros crestado de Lowbrow Customs. En cuanto al depósito de aceite, también de Greasy Bobber, es de tipo barril vertical pero se ha fabricado a partir de un tubo de acero curvado, para que siga la línea de la rueda trasera. Curioso y trabajado. El asiento tiene base de Greasy Bobber, con muelles, y tapicería de cuero repujado por Mario de Ochotres. Ya, sobre la rueda trasera, tenemos un clásico Sissy que, de paso,  alberga un minimalista piloto Biltwell. Bien. Anteriormente hemos mencionado el curioso sistema de mandos para los pies. Si miras las fotos no vas a ver una palanca de embrague o freno, pero ahí están. Vamos a desarrollar este tema pues es de lo más interesante y original que vamos a encontrar en esta moto, que ya es una pieza única en sí misma. El truco radica en que son precisamente las pequeñas plataformas las que hacen las funciones de reposapiés y embrague, o freno respectivamente, lo que nos lleva al tema de su manejo: el famoso embrague suicida. Aunque los más veteranos ya sabéis de qué se trata, permitidme que se lo explique muy sucintamente a nuestros lectores más bisoños: alguna vez hemos oído que una moto con el cambio a la mano es de embrague suicida, suicidal clutch,  pero no es exactamente eso. Si puedes ver manetas de freno y embrague en el manillar es, simplemente, un cambio a la mano. La gracia del embrague suicida, si así se le puede llamar, es que el propio embrague se maneja con el pie. Imagina la siguiente situación: estás parado en una pendiente, con un pie en el único freno, en punto muerto. No puedes estar en primera cazando el embrague porque necesitas el otro pie para no caerte y, si prescindes del freno, el peso de la moto te vence, te irás de espaldas. Y aguantar la moto a medio embrague es motivo de fusilamiento al amanecer. A la hora de reemprender la marcha es cuando se complica el asunto pues, en algún momento, tendrás que pisar el embrague para meter la primera. Desde luego, es un sistema arcaico sólo recomendado a expertos nostálgicos o a cualquiera que desee complicarse la vida sobre dos ruedas. 

Recapitulando

Aunque esta moto no es nueva y lleva ya un tiempo rodando, nos ha parecido que se trata de un excelente ejemplar y da muestra de lo que se puede hacer con tiempo, ganas y, por supuesto, unos buenos conocimientos mecánicos. El toque final de pintura es de Pedro Ibáñez en blanco con flaming negro, quién también es responsable del molding mientras que los pulidos son de Alcaraz. Sergio Bernabeu ha realizado un impresionante trabajo con esta moto y Johnny, su orgulloso propietario, rueda feliz con la tranquilidad de no tener que dejar su moto a ningún amiguete pesado. Ya sabes… “No puedo dejártela, es de embrague suicida”. Qué buena e inteligente excusa.

Generalidades

Propietario: Johnny

Ciudad: Molina de Segura, Murcia

Marca y modelo de origen: variado

Transformada por: Greasy Bobber

Tiempo: 7 meses

MOTOR

Marca/modelo: XL 883

Año: 1995

Cilindrada: 883c.c.

Encendido: platinos

Alimentación: carburador S&S

Filtro de aire: Greasy Bobber

Escapes: Greasy Bobber

TRANSMISIÓN

Primaria: correa Dyna Super Glide

Embrague: Barnett

Cambio: Shovelhead

Secundaria: cadena de rodillos

CHASIS

Construido por: Greasy Bobber

Ángulo de dirección: 32º

Tipo: rígido

ACCESORIOS

Manillar: Greasy Bobber

Puños: Cole Foster

Mandos: gas interno

Reposapiés y controles: Greasy Bobber

Retrovisores: no

Faro: VW

Piloto: Biltwell

Guardabarros tras: Lowbrow Custom

Depósito de combustible: Greasy Bobber

Depósito de aceite: Greasy Bobber

Asiento: Greasy Bobber/Mario Ochotres

HORQUILLA

Barras: Suzuki Savage 650 

Tijas: Greasy BobberExtra Narrow

RUEDA DELANTERA

Llanta: Montesa trial 21”

Neumático: Firestone 3.50 x 21”

Freno: no

RUEDA TRASERA

Llanta: 18”

Neumático: Firestone  4.00 x 18”

Freno: tambor hidráulico

PINTURA Y ACABADOS

Pintor: Pedro Ibáñez

Cromados: Alcaraz

Pulidos: Alcaraz

Molding: Pedro Ibáñez

CONTACTO

Greasy Bobber

C/ Unamuno 4

30500 Molina de Segura, Murcia

Tel.: 636 387 470

www.greasybobber.es