Porque sin Segundas no hay Primeras

Habitualmente tendemos a sacar en primera plana a los ganadores de los concursos, sin tener en cuenta que los segundos y los terceros también han sido premiados. Incluso el resto de las motos que participan en un bike-show, concretamente las que se pudieron ver en el Concurso de Constructores de MotoMadrid, merecen ser vistas. Todas ellas tenían mucho trabajo, un trabajo que debe ser conocido y, también, reconocido. 

Texto: Patxi Mesa
Fotos: Álvaro Cabezas Atienza

Lógicamente, las primeras que descubrimos son las ganadoras pero, cómo reza el titular, no hay primeras sin segundas, ni terceras, ni… 

Cuatro categorías, cuatro segundas

Las categorías, dentro de la cuales las participantes disputaban las tres primerasas clasificaciones, fueron: categoría Free Style, categoría Retro Modificada, categoría Café Racer-Retro Vintage y categoría Harley-Davidson Modificada. Los cuatro subcampeones fueron Valtorón, Greasy Bobber, Dragon’s Bikers y Old Custom Flames, y sus creaciones a continuación.

LA GUINDILLA 49

Minarelli AM6 By Valtorón

Parece un pedazo de un tanque con dos ruedas. O tal vez el resultado de una noche loca entre una Minarelli y la antena de RKO. En cualquier caso, no puedes fiarte de ella porque está a punto de entrar en masa crítica.

Un chasis artesanal, que recuerda a un delta con gigantismo, y un pequeño motor, capaz de sorprender al más radical. La propuesta de Valtorón sorprendió y gustó por su originalidad y el atrevimiento de su diseño. 

Motor salvaje

Con una gran parte de sus componentes fabricados a mano o recuperados de otros vehículos, se partió sólo del motor, un pequeño Minarelli con cilindro Parkamit rectificado a 116 c.c., equipado con pistón forjado, biela reforzada y extra larga, culata especial de Valtorón… Además, todos los conductos y transfers del motor de dos tiempos se han sobredimensionado para mejorar tanto la lubricación como la admisión. Para que esto último vaya como una seda, las láminas de admisión son especiales, de carbono. Con un embrague reforzado y cambio cerrado de seis relaciones para carreras, éste motor sólo tiene un objetivo: ser endiabladamente rápido, correr y subir de revoluciones como un ratón hasta las cejas de redbul. Sólo su régimen de ralentí podría destruir a más de un Big Twin. Pero un pequeño propulsor, por muy cabreado que se encuentre, no basta para hacer una moto de show, y aquí es donde entra en juego el chasis que, en este caso, al primer vistazo ya se adivina que es el protagonista visual de esta moto.

100% aluminio

Aunque en la entradilla hemos hecho el símil con un chasis deltabox, lo cierto es que poco tienen que ver. Mientras los delta son hidroformados y soldados, el de Valtorón es también un monocasco de aluminio pero, en este caso,  se ha fabricado a mano y se ha montado a base de remaches y tornillería, sin soldaduras. Es más parecido a una versión de la revolución industrial, casi Steampunk. La rueda delantera de 20” Ignit se monta en una horquilla Rock Shock de muelles vistos con relucientes, frenos Hope y un neumático Suomi Nokian tipo racer. Por su parte la trasera, de 18” más grabada, montada sobre un basculante es donado por una Gas Gas de trial. Es una muy buena opción pues también es de aluminio, ligero y de sección rectangular,  y queda perfectamente integrado en el conjunto que se presenta en crudo, sin pintura ni decoración alguna. 

Fuera de cánones

Y es que, a la hora de presentarse a una competición de este tipo, uno puede optar por hacer algo espectacular dentro de un estilo más o menos establecido, o de unas pautas mínimas, o puede echarse el mundo por montera y salirse de la regla con algo totalmente personal, loco, visionario… Se trata de una máquina sorprendente que no tenemos muchas posibilidades de ver circular, pero que puede ser fuente de inspiración para muchos proyectos de tecnología alternativa, o para algún guión de ciencia-ficción.

GREASY NUMBER 5

1974 Shovel By Greasy Bobber

Esta es una vieja conocida de nuestras páginas y en el momento de su publicación ya alabamos el gusto y la fidelidad con la que esta moto se había construido, o reconstruido, como en el caso de su motor: un Shovelhead 1200 de 1974.

Construir un Bobber no es muy difícil, a priori, pero hacer uno digno de semejante honor, tiene ya su qué. Porque ahora parece que es una simple cuestión de estilo pero, en su momento, estas motos eran el paradigma del lujo, tecnología y prestaciones. Así que, aunque cualquier moto podría servir, siempre vamos a reconocer a un auténtico superviviente como el Shovelhead.

Resurección

El motor de esta belleza estaba bastante perjudicado cuando se hicieron con él, pero lo reconstruyeron sustituyendo todos los componentes ajados o directamente arruinados. Ya sabes, desde las juntas y retenes hasta la distribución, cilindros, pistones, biela, cigüeñal, primaria, embrague, cambio… hasta el último rodamiento y, de paso,  le dieron un extra de cilindrada, subiendo de los 1200c.c., originales a los 1340 propios de un Evo.

Estilo depurado

Quisimos, en el momento de su publicación, destacar su pureza de líneas, que elegantemente ceden generosamente el protagonismo a la mecánica más pura, la tornillería impecable, unos cordones de soldadura a la vista magistralmente hechos y un trabajo de molding discreto e imperceptible, como debe ser. Por aquí no gustan las motos de plastilina bajo un secador de pelo. Por su parte, la pintura sigue el juego al resto y también se pone a servicio de la moto en su más estricta concepción, como se puede apreciar en las fotos. El resultado es una moto que no aparenta su edad sino que luce actual y vibrante, pero manteniendo el encanto de sus orígenes y respetando la configuración original de mandos, sin caer en la tentación de añadir un sistema de cambio a la mano hockey shift, o anular su primitivo arranque eléctrico. Puro Bobber, sin artificios.

Mucho trabajo

No tan evidente, una vez montado el conjunto, es el trabajo manual que Sergio tuvo que afrontar para hacer esta moto como él sabía que debía hacerse. Muchas de las piezas que la componen han sido previamente cortadas, estrechadas… ¿O crees que ese depósito viene así de fábrica? Hay aquí invertido mucho esfuerzo para que la moto luzca como lo hace. Muchas otras se fabricaron especialmente para este proyecto, como es el caso del alojamiento de la batería, los escapes, o gran parte del mismo chasis que se adapta a perfección a las líneas que marcan el motor y las ruedas. Y, aunque no se ha llevado el primer lugar, los aficionados a las motos retro y al estilo Bobber, en particular, tuvimos una nueva ocasión de admirarla y disfrutar todos sus numerosos detalles en vivo.

BMW PENÉLOPE

Café Racer By Dragon’s Bikers

Penélope. Sin bolsito de piel marrón, ni zapatitos, ni vestidito ni perrito que le ladre. Penélope,  a secas, es un pedazo de transformación que parte de una base no muy ortodoxa: nada menos que una BMW K1100LT. Si no la recuerdas, échale un vistazo en tu buscador. Desde luego, no podrán acusarles de ir a lo fácil.

No podía ser una R con algunos añitos, o incluso una K100 que se deja un poco más. No, nada menos que una K1100LT, lo menos deportivo que uno puede imaginar y estéticamente opuesto al estilo deseado. Y no se han limitado a despojarla del carenado y hacer una naked más o menos decente, eso es lo fácil para salir del paso, pero para nada daría la medida del talento necesario para estar aquí.

Cambio total

Esto es una competición y cada uno debe ofrecer lo mejor de sí mismo. Las ruedas fueron de lo primero en saltar para ser sustituidas por unas de radios mucho más adecuadas al proyecto, de una  BMW RT. La horquilla delantera es ahora de una KTM RC8, bastante más deportiva y efectiva, y, aprovechando la operación, también se instaló un amortiguador de dirección. Pero si te fijas, y esto es ya rizar el rizo, verás que esos frenos delanteros son de una S1000RR con sus discos flotantes de 320mm… Nada es al azar. Son tantos los donantes, injertos, y cambios realizados en esta moto realizados con tal sutileza, que a lo mejor aún no has identificado el depósito, que proviene de nada menos que una Norton Manx, que ha sido dolorosamente torturado en su parte inferior para poder adaptarse al chasis y, de paso, hacer sitio a algunos componentes electrónicos poco deseables a la vista. Una Manx, palabras mayores. Y si te fijas en su parte trasera, se ve ligera y equilibrada, con ese punto casi esquelético de las motos con vocación olímpica, y detalles de calidad como el tapacubos ficticio con el logo BMW que luce la rueda trasera. Lo han hecho sólo porque iba a quedar muy bien. Y así ha sido.

Propulsor afinado

El motor tampoco ha escapado a las modificaciones y se reconstruyó por completo, incluyendo juntas, retenes, segmentos, patines y cadena de distribución, todo nuevo, un ligero rectificado y el propulsor ya está preparado para recibir una nueva admisión y escape. Así, tenemos unos conos para aspirar a través de la inyección original Bosch y un hermoso escape 4 en 1 modificado con un escape Mivv X-Cone, de impresionante aspecto. Una chispada a la centralita y esto va a ser muy divertido de llevar: potente, ligera y muy Café Racer. Lo cierto es que si ves en qué han dejado el chasis, cómo han reubicado algunos elementos como la batería, la centralita, o el depósito del refrigerante del motor, y el tratamiento dado al motor, el resultado es digno de, al menos, ese muy honroso segundo puesto.

SETENTA Y SEIS

1976 Shovelhead By Old Custom Flames

Y, cerrando esta lista, otra moto que no sólo ha quedado bonita, sino que además también luce una ingente cantidad de trabajo one-off integrado en un conjunto que rezuma nostalgia y frescura a partes iguales: la Setenta y Seis de Ricky C. López, Old Custom Flames.

Es bonita, llama la atención y, conforme te vas acercando, te encandila con sus muchos detalles, algunos más evidentes que otros pero,  primero, sepamos de qué moto hablamos.

Fiera oculta

Lo primero de lo que debemos advertir sobre esta moto es que no debes fiarte del aspecto primoroso, casi inocente y vintage de su motor, porque esconde una salvaje y recientemente estrenada cilindrada de 1.600c.c., levas Andrews con mayor apertura y cruce de válvulas, cigüeñal Superstroker para que las cámaras de compresión admitan ese desplazamiento -y de paso aumentar un poco la compresión- encendido Dyna, carburador S&S… y todo pasa a través de una primaria abierta y modificada, por un cambio de marchas equipado con un embrague Barnett de mando tipo suicida. Al menos lleva frenos de disco, porque va a ser una máquina exigente a la hora de ser manejada. El arranque es obligatorio a patada, con su propio sistema de avance de encendido fabricado expresamente para este uso, y el motor presenta detalles interesantes a la vista, como las tapas de balancines abiertas y con fontanería de aceite a la vista, realizada en tubo de cobre, que va recorriendo todo el circuito dejándose ver ahí donde es posible. Y, aunque tienes que fijarte un poco, nos llama especialmente la atención el sistema de poleas que Ricky ha ideado para mandar los pedales que ahora operan el freno y el embrague. Muy elegante desde un punto de vista mecánico, y también a la vista.

Elegancia ecléctica

En su estilo destacan detalles de influencia japonesa, como el estrecho manillar y una línea estilizada acorde, en la que mandan visualmente el motor y las ruedas rematadas con llantas exquisitamente pulidas y cromadas, aunque para nada es ortodoxo y se las han ingeniado para combinar otras influencias en el conjunto. En ambas fotos puedes apreciar cómo se ha modificado la disposición de varios elementos auxiliares para ofrecer la vista del motor más hermosa posible, tanto desde un lado como desde el otro. No importa si es el derecho o el izquierdo. Habitualmente el de los escapes luce más pero, en este caso, uno no sabe con cuál quedarse.

Acabado redondo

En el bastidor puedes ver la sutil amputación del subchasis trasero para ofrecer el look adecuado, con los amortiguadores traseros rebajados, y nos encanta cómo toda la mecánica se reparte sin dejar ni un hueco sin justificar. El espacio, que queda entre el primer cilindro y el depósito, es obligatorio mandamiento del dios del custom. No desprecies el karma instantáneo.

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