Zanella 110 By Patricio Castelli, Argentina

El nombre de la moto no es precisamente corto pero ya conocemos a Patricio, reincidente en nuestras páginas, y no es, ni por asomo, un constructor al uso. De hecho, creemos que no tiene nada que envidiar a los mejores, sean de donde sean, y este precioso ejercicio de estilo e imaginación es una prueba la mar de contundente. Queridos pecadores, abandonad toda esperanza.

Texto: Patxi Mesa
Fotos: Juan Paviolo, www.paviolo.com

Lasciate Ogni Speranza” es como reza la entrada al infierno de Dante en la Divina Comedia. ¿Cómo es posible que una moto sacada de un cómic de Flash Gordon tome su nombre de una obra clásica de la literatura? Pues según nos explicó Patricio, porque es un camino sin retorno, sin ambivalencias, directo y crudo. Puede gustarte o no, pero el concepto no admite matices. Eso queda claro al primer vistazo. Yo lo cambiaría por “déjate de tonterías y alucina”. Aunque no queda tan sonoro y pomposo. Lo cierto es que Patricio se ha sentido fascinado por la aerodinámica extrema y la aeronáutica, y su técnica de construcción así lo atestigua. Le gustan los aviones, los cohetes… Todo en ellos es totalmente funcional, no hay concesiones. Sólo un objetivo y el resultado es brutal, descarnado. El proyecto Apollo para colocar un hombre en la luna (que sí, que llegamos) fue otro puntal en su inspiración. La tecnología aplicada, lo extremadamente masivo del proyecto y las increíbles imágenes que nos brindó quedaron grabadas en su mente y eso le llevó a una visión del futuro idílica, ilustrada en publicaciones como “Popular Mechanics”. Un futuro de coches voladores, robots domésticos, mochilas propulsoras… Ese es el caldo en el que se ha cultivado esta moto. Friki, friki…

La base

Tal vez te lo esté contando como si te importase pero, la verdad, es que tiene su miga. La moto original, la Zanella 110, tampoco es la “original” pues es una versión de un fabricante argentino de la Honda Biz 125. Si eres aficionado al custom, tal vez no hayas oido hablar de ella. Normal, es una curiosa mezcla de moto y scooter, muy poco vista por aquí. Tuve oportunidad de probar una, de un amigo. Nada, un paseo y punto. La verdad es que es un invento simpático. Cuenta con cambio de marchas punta tacón pero el mando de embrague es centrífugo, por lo que andas un poco “pez” hasta que te acostumbras. Pero su andar es suave y brioso y, a pesar de que no es un modelo de corte deportivo, se defiende la mar de bien. Si te tomas la molestia de abrir el ordenador y buscar el modelo, te reto a que encuentres algún elemento común…

La génesis

Sólo plantearse un trabajo de este tipo supone todo un reto técnico. No se trata de “tapar” la moto original con chapa de aluminio y listo. No, esto es más serio y Patricio ha desmantelado pieza a pieza la Zanella para volver a montar algunos de sus componentes en su “chasis-bastidor-carenado-semi-auto-portante-aeronáutico”, o como decimos los expertos, “la leche…” masticando las palabras, vocalizando, marcando las sílabas y con los ojos muy abiertos. Tal vez acompañado del sonido de una cerveza cayendo al suelo. Tal es la magnitud de su nivel técnico. Este tipo es un verdadero constructor. No se limita a transformar lo que tiene delante, ni es un simple “cambiapiezas”… no. Patricio tiene técnica, conocimientos, estilo propio y arte. Y no deja títere con cabeza. En este punto del proceso cuenta con la colaboración de Matías Ichuribehere. Ni siquiera sé si lo he escrito bien, de modo que no pienso repetirlo. Son necesarias muchas horas de minuciosas mediciones y comprobaciones, y “double checks” para diseñar un chasis y sus elementos estructurales, y ahí fue donde Matías fue de gran ayuda. Hubo que realojar toda clase de componentes, como el depósito de gasolina, la batería y sistema eléctrico, transmisión, sistema de escape…etc. Y eso es sólo sobre el papel.

Tecnología aeronáutica

Aunque solemos comenzar con un pequeño apartado dedicado al motor,  en este caso no reviste la importacia acostumbrada pues no se ha potenciado significativamente ni se trata de un propulsor que despierte especialmente la curiosidad, más allá de su sistema de transmisión sobre el que ya hemos hablado. Así que, a modo de resumen, es un 110c.c. al que se le ha eliminado el filtro de aire de un carburador Keihin y cuenta con un escape artesanal que recorre el interior del fuselaje hasta la salida oval. Sí, he dicho fuselaje, porque en conciencia no puedo llamarlo carenado o chasis, o… Sí, fuselaje. Cubriendo pudorosa y aerodinámicamente las partes estructurales realizadas en  acero, la piel de esta joya es de aluminio de 2 mm de espesor, trabajada a base de martillo y rueda inglesa, como los grandes. Para el manillar, Patricio se ha trabajado unas piezas en acero con perfil de ala, de aspecto absolutamente pulcro y despejado. Este “manillar” completa las líneas de un avión supersónico de los años cincuenta y está rematado por un elegante morro en forma de bala. Para darle el diseño correcto al cono del morro, la rueda inglesa no es suficiente si quieres hacerlo en una pieza. Es por eso que Patricio, demostrando un gran conocimiento de la vieja escuela, decide cambiar de técnica y repulsar las piezas en un torno. El repulsado consiste en colocar un disco de metal en el eje de un torno que gira a altas revoluciones y,  mediante una herramienta a modo de palanca, se “acopla” el disco a un molde solidario al eje. Si te parece mucho trabajo, pregunta lo que cuesta una matriz de prensa… Empiezo a divagar, perdón. Patricio fabricó los moldes en madera y obtuvo sus preciosos morros supersónicos, uno arriba y otro abajo. Para apoyar las patricias posaderas, el avioncito que conforma la parte superior de la moto prescinde de su timón de cola y presenta unos estabilizadores inusitadamente largos. Eso es el asiento. Y es una suerte que haya eliminado de la ecuación el timón, pues iba a ser toda una experiencia -religiosa o no- eso de ir en moto con un cacho de aluminio metido por la hucha. Este tío es muy perspicaz. Otra forma de complicarse la vida es optar por un sistema de dirección exótico. No contento con la clásica combinación de tijas y barras con botella, se decidió por un sistema monobrazo interno, como el de la Yamaha GTS, que estéticamente aquí resulta impecable.

Artesanía de nivel

No es sólo lo que ha hecho con el metal, cómo lo ha animado, o ni siquiera las exóticas soluciones que ha empleado para vencer los retos que se le iban presentando. Esta moto también destaca por la belleza de su diseño y presenta dos partes que forman un conjunto indisoluble. La primera es la superior, que recrea una estilización del concepto aeronáutico retro con un toque Art Deco, mientras que la segunda se asemeja a un depósito auxiliar, como los belly tanks de los cazas Mustang de la 2ª Guerra Mundial y está rematado en su parte inferior con una toma de aire ventral, también típica de los motores en línea de la segunda contienda. Por cierto, esos mismos depósitos fueron usados después de la guerra para carenar coches de carreras en EE.UU. Esa parte inferior, que es la que alberga la mecánica, se encuentra unida a la superior por un estrecho segmento que debe albergar chasis, dirección y cableado de mandos. Tomaron medidas a conciencia y apuraron lo indecible para comprimir tanto en tan poco. Fíjate en la foto de la ficha técnica. ¡Es como un lápiz! Para las ruedas consiguió unas llantas con aro de aluminio y las cubrió con tapas lenticulares, también de aluminio. Sin problema de pintura. Como el DMC Delorean, otra obra de diseño en aluminio, cualquier cosa que cubra su reluciente piel, sobra.

Y otra cosa…

…es el arte necesario para conducirla. No quiero malmeter pero no hay que ser un genio para deducir que esta moto es un ejercicio de estilo y técnica en la que prima el diseño sobre la practicidad, vulnerando curiosamente esa máxima de la aeronáutica de que todo ha de tener un objetivo, como decíamos al principio. Pero la realidad es que una moto no es un avión, y tampoco creo que sea una moto pensada para el día a  día, básicamente por la ausencia de freno delantero, iluminación, señalización, matrícula… Es una obra de arte. Me encantaría aparecer por una ITV española con esta moto. Los daños psicológicos en el personal iban a ser devastadores. Volviendo al tema, debemos felicitar a Patricio por su trabajo y agradecerle que, aún a estas alturas, sea capaz de fascinarnos con una moto como nadie, venga de la costa oeste, o desde extremo oriente. No quiero imaginar lo que hará el día que pille un motor verdaderamente poderoso… Igual entonces lo de las alas es mala idea.

Entrevista a Patricio Castelli

Bueno, Patricio, segunda vez en nuestras páginas…

-Es todo un placer.

¿Por qué una Zanella 110?

-Es asequible, fiable y, además, tiene un sistema de embrague y cambio de marchas muy práctico, especialmente en ciudad.

¿Cuándo empezó tu fascinación por la aeronáutica?

-Desde siempre me gustaron los aviones y también los cohetes, aerodinámica al extremo. Hay algo puro y brutal en esas máquinas y la forma en que se construyen.

La función hace la forma…

-Exacto. No hay concesiones, y todo está ahí y con esa forma porque es necesario.

¿Qué es lo que más te ha costado hacer?

-Diseñar y realizar la sección media de la moto porque el espacio es escaso y son muchos los elementos que hay que acomodar, además de los componentes estructurales.

La moto luce compacta, como tallada en una pieza ¿De qué estás más orgulloso?

-De su simpleza y belleza de líneas. Siempre busco que fluya.

Como un avión supersónico…

-¡Eso es! Cuanto más rápido vuelan, mejor funcionan.

GENERALIDADES

Propietario: Patricio Castelli

Ciudad: San Fernando, Buenos Aires

País: Argentina

Marca y modelo de origen: Zanella 110

Transformada por: Patricio Castelli

Tiempo: 6 meses

MOTOR

Marca/Modelo: Zanella 110

Cilindrada: 110c.c.

Encendido: CDI

Alimentación: carburador Keihin

Escapes: internos, salida oval en inox.

TRANSMISIÓN

Embrague: multidisco en aceite, mando centrífugo

Cambio: 4 velocidades, serie

Secundaria: cadena

CHASIS

Marca/Modelo: Lasciate Ongi Speranza

Construido por: Patricio Castelli/Matías Ichuribehere

Ángulo de dirección: 32º

ACCESORIOS

Manillar: inox, perfil de ala

Puños: no, gas interno

Mandos: los mínimos

Reposapiés y controles: Patricio

Intermitentes: menos

Depósito de combustible: aluminio

Depósito de aceite: no, cárter húmedo

Asiento: aluminio e inox.

HORQUILLA

Sistema: monobrazo 

RUEDA DELANTERA

Llanta: 19”

Neumático: 3.25 x 19”

Freno (disco y pinza o tambor): no

RUEDA TRASERA

Llanta: 19”

Neumático: 3.25 x 19”

Freno (disco y pinza o tambor): tambor

PINTURA Y ACABADOS

Pulidos: Patricio Castelli