1951 Triumph Tiger 100 By El Lavadero

Un viejo motor arruinado y parte de un chasis a juego. Es todo lo que necesitó El Lavadero para construir esta preciosidad. Dan ganas de llevársela a casa, aunque sea debajo del brazo. Para ser un particular, Mauri AKA “El Lavadero”, se ha pegado una pechada a trabajar digna de una epopeya. Hoy vamos a echarle un vistazo al detalle y sabremos cómo pasó, de ser poco más que una chatarra, a la belleza que estamos admirando. Por cierto: ¿Soy el único que está flipando viendo a Leif Garrett en las fotos? ¿Le hicieron el retrato recién levantado, o enyokao? Éstas y otras preguntas no tendrán respuesta en este reportaje, pero vamos a ver una moto muy kooooool… o en inglés de las islas: “Nasty Garage Chopper, isn’t it?”

Texto: Patxi Mesa
Fotos: Álvaro Cabezas Atienza

Pocas motos tan “genuinas” se ven rodar por nuestra geografía. Y, cuando uso este término,  me refiero a un motor inglés original de los años cincuenta, un chasis de la época, frenos acordes… Muchas de esas piezas han sido reparadas y reutilizadas, lo que le da mayor valor al conjunto que transmite un regusto añejo imposible de recrear con recambios actuales, por exactos y fieles que puedan ser en algunos casos. Por otro lado, su estilo, tan atemporal como de moda actualmente, nos ofrece una explicación alternativa: Esta moto fue engullida por un vórtice espacio-temporal en 1951 y reapareció hace unos meses en Japón donde, algún genio de ojos rasgados en algún pequeño taller, la transformó y, de algún modo, terminó en nuestro país. No parece muy probable, pero menudo programa iba a hacer Iker Jiménez… Más cercano a la realidad, e interesante en muchos aspectos, es el relato que paso a contaros.

Motor de cero

El estado del motor 5T 500 de 1951 era lamentable, por decirlo suavemente. De no ser un propulsor tan único, venerable y distinguido, es posible que el esfuerzo de restaurarlo resultase un sinsentido. Pero se desmontó hasta su mínima expresión y se procedió a la reparación o sustitución de cada una de las piezas que lo componen. Desde la descompuesta distribución hasta el oxidado árbol motor, desde los desgastados pistones y bielas hasta los retenes y gomas, ya cuarteados. Todo fue sometido a examen y se tomaron las medidas pertinentes. Algunos componentes fueron pacientemente reparados a la antigua, como la rebobinada dinamo y el plato magnético. Otros elementos, como el carburador original, se encontraban en un estado de tal degradación que se optó por buscar un sustituto. En este caso, el carburador es un Amal 627 compatible con el original y un filtro de trompeta, muy adecuados ambos para el efecto deseado. Para el escape se han respetado los tubos originales con silenciadores internos dBKiller. Todos los elementos recibieron su acabado pulido, o cromado, antes de ser ensamblados de nuevo. Con el motor recuperado, aún quedaba mecánica por trabajar. Por ejemplo, la caja de cambios presentaba una preocupante fisura que amenazaba con desestabilizar todo el proyecto. Afortunadamente se pudo reparar con éxito y, la caja de cambios original de cuatro velocidades, volvió a ocupar su sitio. No muy lejos de ahí, por la zona del embrague, las cosas tampoco andaban mucho mejor: hubo que cambiar los cuatro discos y reajustar todo el sistema, totalmente desmantelado. ¿Leif Garrett, en serio? En cuanto al sistema eléctrico, era inexistente; de manera que tuvo que ser armado desde la nada, y a 6V de tensión, como mandan los cánones clásicos. Todo el cableado y los diferentes elementos eléctricos, tanto de iluminación, como del motor, fueron pacientemente reparados, como los ya mencionados dinamo y magneto BTH. Además se montó un regulador, que no tenía, y también un sensor de freno. Todo el cableado se encuentra cuidadosamente oculto a la vista, en la medida de lo posible, y el resultado es de un simple y despejado que roza la perfección. Del mismo modo se han tratado las conducciones de aceite, ahora con toda la fontanería en cobre. Una vez que el motor es capaz de arrancar y girar por sí mismo, llega el momento de desviar nuestra atención al chasis.

Bastidor de época

Para empezar, podemos decir que éste no es el bastidor original de este motor pues ha sido modificado a chasis rígido, como los de la época. Y éste, con basculante, no salió hasta 1954. Es muy posiblemente del mismo modelo, pero algo posterior. Si llega a hacerse con uno anterior, se habría ahorrado la mitad de la faena, pero así debía ser. En realidad, lo que Mauri ha hecho es modificar el chasis, no por una moda actual sino porque así era el que montaba originalmente ese motor en 1951. Por otro lado, un chasis con sesenta y tantos años no está para montarle un motor y salir corriendo. Vamos, depende de lo desarrollado que tengas tu instinto de conservación, pero lo recomendable es examinarlo primero. Es sólo una opinión. Parece ser que, en lo tocante a este tema, Mauri es de los que piensan que es mejor prevenir y dedicó una buena serie de horas a reparar, sanear, transformar y restaurar completamente el bastidor como si hubiese salido de una línea de montaje inglesa en 1951, pero con soldaduras y materiales actuales. La parte trasera,  con sus amortiguadores gemelos, se ha eliminado y sustituido por un diseño de chasis rígido. No dejo de pensar en Leif Garrett, cuánto tiempo, perdón, continúo. La horquilla delantera es la de serie y monta un freno de tambor también original al que se han cambiado las zapatas (menos mal) para asegurar una frenada decente. La rueda encargada de decelerar en este caso es una Avon en llanta de 19 pulgadas. En la zaga las cosas son más sencillas pues sólo tenemos un freno de tambor y la cadena. Punto. Bueno, también una rueda en llanta de 19”, aunque de goma algo más gorda y alta que la delantera, de ahí el curioso y familiar efecto que la moto ofrece de perfil.

Menos es más

No siempre pero, en este caso, es una máxima a respetar. A la hora de montar una moto así, llega el momento de seleccionar con qué vamos a vestir tan venerable conjunto. Y no es fácil, no te dejes engañar por su aparente simplicidad: hay noches de deliberación y tomar decisiones a sabiendas de que un error de última hora puede arruinar un maravilloso trabajo. Y así quedó la cosa: el manillar anclado directamente a las tijas es un The Chopper King, con la anchura justa como para no desentonar pero sí facilitar el manejo de la moto. El faro es un 3-1/5 típico pero adaptado al sistema eléctrico de 6V, correcto para la época. Monta unos elegantes puños Biltwell y mantiene los mandos originales de la moto. No verás intermitentes, ni siquiera un triste espejo (estamos mu locoooos), pero luce un depósito de gasolina peanut que Killian Ramírez ha bañado con su técnica y gusto, y al que se ha adaptado un tapón tipo “pop up” como única y discreta concesión a la modernidad. Leif Garrett era lo más cuando yo era un chaval, maldita sea, otra vez. Perdón de nuevo. El depósito de aceite es de origen desconocido pero cumple con su función y, estéticamente, ahora es mejor que el regordete del modelo original. El asiento de muelles es un Biltwell, siempre queda bien, y el guardabarros trasero es “aftermarket”, así que vaya usted a saber… Los reposapiés y mandos son los de origen y el sissy bar, adornado con un piloto Gonelli cruelmente amputado de alguna Montesa de trial, está hecho en casa. Como ves, se trata de una lista corta pero el resultado no puede ser mejor, sin caer en trampas fáciles como montar el mando del cambio a la mano, que tiene su gracia y podría quedar muy pintón pero que, en este caso, arruinaría la fidelidad a la época de que esta moto es paradigma.

El premio Nobel aún se acuerda…

…de la T-100 500 que en 1966 le sacó por orejas cerca de Woodstock. Bob Dylan se pudo haber marcado un “Lawrence de Arabia” en toda regla. Afortunadamente sobrevivió, aunque muy magullado, pero le encontró el lado positivo y aprovechó para desaparecer por un tiempo de la presión mediática. La Tiger 100, que es el nombre que entonces recibía este modelo, fue una moto endiabladamente rápida para su época y ha vivido mucha historia desde su nacimiento. Ahora ha vuelto a la vida con un nuevo estilo, aunque fiel a su época, y muchos kilómetros por delante, y otro tópico… ¡Me voy a poner algo de Leif Garrett en el ordenador! 

Agradecimientos

Y ya, para finalizar, Mauri de El Lavadero quiere agradecer a Max Ochoa, la confianza que ha demostrado dejándole jugar con su juguete cómo él ha querido, a su pareja Eva Jansen, su tremenda paciencia y comprensión, y a Dani “El Bro”, su inestimable disposición. ¡Queda dicho!

GENERALIDADES

Propietario: Max Ochoa

Ciudad: Barcelona

Marca y modelo: Triumph T100

Transformada por: El Lavadero

MOTOR

Marca/Modelo: Triumph 5T

Año: 1951

Cilindrada: 499c.c.

Encendido: Magneto BTH 

Dinamo: Lucas 6v

Alimentación: Carburador Amal 627

Filtro de aire: Trompeta

TRANSMISIÓN

Secundaria: Cadena

CHASIS

Basculante: Modificado a rígido

ACCESORIOS

Manillar: The Chopper Kings

Puños: Biltwell

Mandos: Triumph

Faro: Bullet 3-1/5

Piloto: Gonelli

Depósito de combustible: Peanut

Asiento: Biltwell

RUEDA DELANTERA

Llanta: 19”

Neumático: Avon Speedmaster MKII

Freno: Tambor

RUEDA TRASERA

Llanta: 19”

Neumático: Avon 4.00H19

Freno: Tambor

PINTURA Y ACABADOS

Pintor: Kilian Ramírez, Pica-studio

Cromados y pulidos: El Lavadero

Molding: Kilian Ramírez

www.nastygarage.com