Mientras que los bikers realizan cambios a sus motos y consiguen unos resultados alucinantes, en Born Free la cosa sube un peldaño, entra en una nueva órbita, llega hasta la luna… Sólo echar un vistazo a lo más normalito nos llevaría semanas, teniendo en cuenta el número de motos expuestas en Oak Canyon Park, o en el parking de visitantes.

Texto: Matthias Grübel/W&W Cycles – Traducción: Patxi Mesa
Fotos: W&W Cycles

Trabajos de pintura absolutamente locos pugnaban por llamar la atención entre depósitos que parecían sacados del cochambroso cobertizo del jardín del abuelo. Cuerpos de carburador decorados a mano, grabados artísticos en antiguas tapas de balacínes, traseras que harían llorar de la impresión a cualquier restaurador de coches americanos. Y qué decir de este chopper Shovel alucinógeno mostrando la distribución abierta, tapa de motor abierta… todo abierto, luciendo partes sólo visibles en los despieces de los manuales. Y, además, funcionaba escupiendo fuego por sus retorcidos escapes.

Nos apiadamos de los jueces que tuvieron un trabajo muy complicado a la hora de decidir cuál era la mejor de todas. Es una tarea casi imposible de realizar, con tanto y tan buen constructor y con tanta maravilla rodante.

Lo que resulta más destacable de Born Free es la total libertad para buscar nuevas y radicales respuestas a las preguntas de siempre, de cómo mejorar el estilo, algo más bonito, algo más personal que lo de los demás. Esta búsqueda de lo más extravagante tiene su punto álgido aquí en Born Free. Muchas otras concentraciones tienen grandes motos pero Born Free es el rugido de mil voces por la inventiva de la gente y el manoseo desenfrenado de motores.

El equipo de W&W recibió en su stand a un montón de curiosos interesados por los últimos componentes Cannonball. Unos productos que seguro que enloquecieron, excitaron las neuronas, y llenaron de ideas, las cabezas de todos ellos para la próxima modificación de sus motos. Incluso si aún tienen que encontrar una…

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